Las mentiras tienen las piernas cortas y ANDREW WAKEFIELD lo sabe.

Es de todos bien sabido que hay mucha gente que no se fía de las vacunas, bien porque piensan que es un engaño o bien porque les da miedo que produzcan otras enfermedades distintas de las que combaten, como es el caso que vamos a ver más adelante.

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Fotografía de: Jordi Gomara i Pérez

Andrew Wakefield fue un investigador británico que estudió la relación de las vacunas con el trastorno del espectro autista. Estudió medicina (gastroenterología) en la universidad de Canadá, pero terminó siendo investigador y cirujano.
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Fotografía de: Hashem AL-ghaili

Él defendía que los niños vacunados con la triple vírica, (que combate el sarampión, las paperas y la rubeola) o con vacunas que contenían tiomersal, desarrollaban autismo y se embarcó en un estudio muy “personal” para así demostrar a cualquier precio su hipótesis.
Para su “experimento”, cogió a 12 niños a los que consideró completamente sanos antes de la vacunación y que fueron derivados a su consulta por el abogado que le pagaba. Incluso en una fiesta de cumpleaños de su hijo, extrajo sangre a ciertos niños dándoles como “recompensa” cinco libras a cada uno. Añadiendo a la investigación el estudio de niños autistas con análisis y pruebas, que eran innecesarias y muy invasivas, como colonoscopias y punciones lumbares.
¿Qué hizo mal? te preguntarás. Para empezar, la muestra de estudio es muy pequeña y sesgada, de este modo, hace un estudio que carece de las garantías que presta un buen método. Además, en sus resultados afirmó que, tras ponerles la vacuna, 9 de ellos desarrollaron autismo, aunque cinco ya habían sido diagnosticados de este trastorno previamente lo que representa un falseo de resultados. Finalmente, expuso sus conclusiones con una base completamente falaz y ajustados al resultado que él quería obtener. Para finalizar y dar más verosimilitud a su investigación la revista The Lancet la publicó en 1998 cometiendo el grave error de no contrastar la información.
Además los niños participantes en el estudio fueron seleccionados de entre familias asociadas a grupos antivacunas, por lo que iban a confirmar todo lo que Wakefield dijera. El estudio fue financiado por abogados como Richard Barr que pretendían demandar a farmacéuticas fabricantes de vacunas lo que claramente hubiese sido un negocio de millones. Le pagaban 180 euros la hora, con gastos aparte, por ser asesor científico del caso.
Por si esto parece poco, Wakefield tenía intención de desarrollar una vacuna alternativa para sustituir a la que él mismo había criticado.

Este estudio dio aún más razones a los detractores de las vacunas, de los que al principio hablábamos, para no dejar que sus hijos recibieran este tratamiento preventivo, con las consecuencias que de ello se derivan: hubo miles de niños que dejaron de ser vacunados y de estos, 1348 enfermaron de sarampión.
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Fotografía de: Luciana Christante

En Julio de 2007, las autoridades sanitarias y el Consejo Médico General del Reino Unido, comenzaron a investigar sobre las malas prácticas de Wakefield al elaborar su trabajo. Este estudio costó un millón de libras y duró dos años y medio. Pero dio resultado, mereció la pena.
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Fotografía de: MichAranguren

Una vez más, se cumple la frase que tanto hemos escuchado: las mentiras tienen las piernas cortas. Finalmente,en enero de 2010, el Consejo Médico General sentenció

el doctor Wakefield actuó de forma deshonesta e irresponsable, mostró un cruel despreció por el sufrimiento de niños por someterles a pruebas innecesarias y abusó de su posición de confianza, desacreditando a la profesión medica.

Wakefield perdió su licencia de médico y poco después la revista The Lancet retiró su artículo.

A pesar de haber perdido su licencia y de haber fracasado tremendamente, desde 2005 sigue insistiendo en validar su hipótesis. De hecho, se trasladó a Estados Unidos y allí sigue siendo vende productos que supuestamente tratan el autismo y tests genéticos para detectarlos, incluso tiene intención de crear una universidad virtual para diseñar nuevos estudios y reclutar investigadores para insistir en sus tesis.

En estos videos, tenemos un resumen de lo que fue el caso Wakefield bastante bien explicado.

 

 

Infografía:

https://www.upo.es/moleqla/export/sites/moleqla/documentos/Numero21/Destacado_2.pdf
http://neuropsicologiayaprendizaje.com/el-caso-andrew-wakefield-y-otros-fraudes-en-investigaciones-sobre-psicologia-2/

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/01/12/noticias/1294819509.html
http://naukas.com/2011/01/06/descubren-que-el-estudio-que-relacionaba-vacunas-con-autismo-es-un-fraude/
http://actualidadvenezuela.org/2017/10/25/el-caso-andrew-wakefield-y-otros-fraudes-en-investigaciones-sobre-psicologia/
https://autismodiario.org/2011/01/08/andrew-wakefield-y-el-fraude-del-autismo/
http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/estudio-wakefield-vacunas-autismo-fraude.html
http://www.arscreatio.com/revista/articulo.php?articulo=434

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